¿Cómo están cambiando nuestro lenguaje Internet y los Smartphones?





Abreviado, impactante e instantáneo
Claudia Olgiati

Los autores de este artículo exponen la manera en la que la comunicación  está cambiando y a su vez plantean cuestiones en las que no muchos piensan, una de ellas cita: “¿reemplazarán las imágenes a las palabras?” Tras esta pregunta los ensayistas continúan explicando de manera más o menos objetiva mediante una parrafada la forma en la que está evolucionando nuestro lenguaje, donde finalmente afirman que las imágenes serán una parte importante pero no reemplazarán la palabra escrita. Sinceramente, todos estábamos de acuerdo antes de leer esta conclusión en que esto nunca se iba a producir.

Es sencillamente imposible reemplazar las palabras por imágenes y menos hoy en día. Me baso por ejemplo en el hecho de que, sin ir más lejos, las bases informáticas y tecnológicas necesitan una combinación de distintos numeritos y letras que parecen estar puestos al azar para poder funcionar, sin embargo a muchos nos sorprendería descubrir que estos cifrados no son más que otro idioma basado en la sintaxis de palabras. Un nuevo idioma, el HTML, el cual es principalmente usado para crear desde cero una página web, también utilizado por hackers por vete-a-saber-qué motivos.

No obstante, no voy a seguir hablando de parafernalias tecnológicas las cuales ignoro. Es cierto que los memes, GIFs, emojis e imágenes en general han cambiado nuestra manera de ser. Influyen en nuestra vida diaria. A veces hasta la controlan. Pero, ¿por qué razón existen? ¿De verdad es inevitable su existencia? Como bien mencionan los autores en algún lugar recóndito del artículo, este tipo de comunicación no verbal reúne una cantidad de información resumida al máximo para que nuestro cerebro la procese rápido y con un gran “impacto emocional” al identificarla inmediatamente con su referente, tomando en ocasiones la situación una dirección humorística y satírica: “Los memes tienen una conexión con la parodia y la sátira”. Este proceso mental es el mismo que el utilizado en un chiste cualquiera, por ejemplo. Los memes podrían ser “chistes rápidos”.

En resumen, los memes, GIF, emojis o cualquier otra forma de mensajes basados en lo visual existen por esto mismo. La necesidad humana de abreviarlo todo, las prisas constantes, el intenso sarcasmo e ironía que nos suelen acompañar, como uña, carne y dedo, y por supuesto la libertad tan buena y rica que experimenta hoy en día cualquier ciudadano para poder expresar su opinión sin ataduras y de manera instantánea son algunas de las razones por las que este lenguaje se está popularizando.



El futuro es amarillo
Adrián Alcaraz

Me cuesta entender el concepto de los emojis; si soy honesto, no me atrae la idea de reemplazar la escritura en conversaciones rutinarias, quizás sea algo similar a un dinosaurio pero no los veo necesarios.

Tampoco soy de esos fatalistas que consideran que cada vez que hay un cambio ínfimo en nuestra lengua ven necesario testificar que es el fin de nuestra cultura, que nos convertimos en primates primitivos y que Cervantes se retuerce en su no del todo conocida tumba cada vez que alguien por error dice la palabra “haiga”. Para mí, el lenguaje es una criatura que ha ido metamorfoseándose durante siglos y siglos, no lo va a destruir una carita sonriente ahora.

Entonces pues, el futuro de nuestras comunicaciones es una carita amarilla, o una flamenca, o corazones multicolores, o un excremento con cara, ¡quién sabe! A lo mejor se crea un nuevo movimiento artístico, a lo mejor el nuevo Jorge Manrique escribirá las coplas a la muerte de su padre a través de ellos.

Y quizás ahí esté la belleza de Internet, una puerta abierta al mundo, una plataforma igualitaria, común y brillante, un ágora hecha de microchips y LED, una audiencia con la cual reír, llorar, mofarse, ofenderse y conocer a miles de nuevas personas.

Internet es nuestra cresta de la ola, nuestro magnum opus, al menos de momento, y tanto tú, como yo, como todos nosotros formaremos parte de la revolución de la información, hasta que sea comprada, quede obsoleta, o destruida, como todas las otras.

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